CRÍTICA – Cambio de rumbo / Anclados en el pasado, de Anne Stuart.

Portada de Cambio de Rumbo / Anclados en el Pasado, compilación editada por Harlequín en 2009.

Portada de Cambio de Rumbo / Anclados en el Pasado, compilación editada por Harlequín en 2009.

Datos del libro

Título: Cambio de rumbo (2009) / Anclados en el pasado (1988, reed. 2009)

Título original: The Road to Hidden Harbor (2002) / Blue Sage (1987)

Serie: No pertenecen a ninguna serie.

Editorial: Harlequín Grandes Autoras.

Anne Stuart es una de mis autoras favoritas, imprescindibles y muy especiales en la romántica actual. No tiene obras maestras, lo que no quita para que se haya convertido por derecho propio en una de esas rara avis dentro del panorama romántico, desde que sus fríos protagonistas masculinos conquistaran al público femenino con su novela Hielo Negro (2005) y el resto de libros de su serie del Hielo.

Esta es una compilación de dos breves historias de esta peculiar escritora estadounidense de suspense romántico. La primera, Cambio de rumbo tiene 91 páginas y fue incluida origalmente en una antalogía inédita en España bajo el título What lies beneath. La segunda, Anclados en el pasado consta de 222 páginas. Ambas historias, excelentes pese a su brevedad, fueron de este modo publicadas en origen con un margen de 15 años.

La autora es única al llevar su gusto por lo  gótico y la ambientación tenebrosa a sus propios héroes, oscuros, impenetrables y atormentados. Al mismo tiempo, ha rescatado  el arquetipo de damisela en peligro,  subrayando de forma marcada su aura de muchacha desvalida y vulnerable, pero, al mismo tiempo, suficientemente fuerte para hacer frente a su terror y su miedo a esos héroes oscuros, desafiando (aunque no siempre con éxito) la triste convención del TSTL (demasiado estúpida para vivir).

Anne Stuart es también el prototipo perfecto de escritora harlequinera, su estilo narrativo, seco y preciso, cínico, suavemente humorístico y abundante en diálogos ingeniosos,  es ideal para este tipo de formato pequeño. Sus historias son de esas que lees con placer y gusto, que lees en un suspiro y en cuanto las acabas eres capaz de volver inmediatamente a releer. Así son las sensaciones que me ha dejado la lectura de esta antología.

Entrando en materia, Cambio de rumbo, pese a ser más breve que Anclados en el pasado, me ha dejado un mejor sabor de boca, debido con seguridad a la propia temática más liviana del relato. Ambas historias tienen puntos en común: están ambientadas en pueblos muy pequeños y aislados, donde todo el mundo se conoce y en las dos, uno de los dos personajes llega como forastero a ese pueblo, causando estragos y entrando en conflicto directo con sus habitantes.

Sinopsis : Cambio de rumbo (2009)

El cementerio de Hidden Harbor.

El cementerio de Hidden Harbor.

En Cambio de rumbo, la protagonista, la profesora universitaria Molly Ferrell llega a Hidden Harbor, una remota localidad turística costera del este, a principios de otoño, cuando ésta ofrece la típica estampa triste y desangelada de los pueblos turísticos abandonados tras la temporada estival.  Llega con , con el objetivo de investigar la vida y muerte de Michael O’Flannery, un brillante poeta y escritor romántico que se suicidió años atrás, y de quien está perdidamente enamorada. Nada más alojarse en el único hotel disponible, Molly tiene un enfrentamiento con el carpintero Jake Marley. Jake no oculta su hostilidad al enterarse del propósito de la visita de la joven,  y le deja muy claro que allí sus preguntas no serán contestadas y que más le vale marcharse por donde vino.

Más sorprendida que asustada, Molly no tiene la intención de hacerle el menor caso  y enseguida empieza a conocer a otros habitantes de la localidad, entre ellos, la camarera Laura Jane, que está más que dispuesta a hacer insinuaciones sobre O’Flannery. A Laura Jane le gusta Molly y piensa que podría ser la mujer que Jake necesita para distraerse en ese pueblo tan pequeño. Y aunque deteste reconocerlo, a Jake también le atrae Molly, así que acepta la sugerencia de Laura Jane de cooperar con la investigadora, respondiendo a sus preguntas y recurriendo de paso a algunas mentiras para que se marche cuanto antes. Naturalmente, si en el proceso, cae algún beso, eso tampoco sería tan malo…

Crítica: Cambio de rumbo (2009)

En este relato se explora un tema recurrente como es el tema del engaño y las verdades encubiertas, lo que crea un nudo de incertidumbre permanente que es el eje en torno al que gira la trama de suspense de la historia. La misteriosa muerte de O’Flannery pudo haber sido un suicidio, tal como cuenta la versión oficial, o bien un asesinato, tal como insinúa Jake, incluso pudo haberlo cometido él mismo, y Molly podría estar corriendo la misma clase de peligro.

La historia está llena de pequeños apuntes humorísticos e irreverentes que quitan hierro al asunto de la intimidación constante de Jake y sus insinuaciones amenazantes sobre imaginarios crímenes y asesinatos. Uno de esos elementos es cómo Molly se siente continuamente avergonzada por arrastrar hasta la madurez esa obsesión de la adolescencia por el muerto, de quien no conoce ni el rostro, y Jake se burla despiadadamente de ella, llamándola cosas como “fan acádemica” y “mujer enferma”.

Otras frases que denotan ese ligero sentido del humor del relato:

“La acera estaba iluminada por las luces de un negocio que, obviamente, no se había enterado de que la paria había llegado al pueblo.”

La presencia de elementos fantasmagóricos, rasgo típico en las novelas de Anne Stuart.

La presencia de elementos fantasmagóricos, rasgo típico en las novelas de Anne Stuart.

Otro elemento interesante es la influencia de un cierto ambiente gótico con las referencias macabras al poeta y las continuas ensoñaciones eróticas de Molly con él, exacerbadas por su atracción creciente hacia Jake:

“No estaba segura de qué esperaba. No una aparición fantasmagórica; era demasiado práctica para eso, los fantasmas no existían. Pero sí creía en los espíritus y recuerdos que flotaban en un lugar. (…) Desde luego no quería que su forma transparente apareciera junto a su cama esa noche, gimiendo y arrastrando cadenas. Tal vez no le importaría si apareciera en carne y hueso. (…)  Se preguntó con quién diablos quería acostarse, si con el fantasma de Michael O’Flannery o con la antipática presencia física de Jake.”

Un rasgo típico de los héroes de Anne Stuart que también aparece aquí es asociarlos habitualmente con trabajos manuales, tales como la restauración de casas y la carpintería. Es una forma de redimirlos y una cualidad que les convierte en personajes más idealizados.

Valoración: 8,5/10.

Sinopsis: Anclados en el pasado (1988, reed. 2009)

La segunda historia, Anclados en el pasado es bastante más oscura y sombría, ya que empieza recordando el macabro asesinato de dieciséis personas  en el diminuto pueblo del medio oeste americano de Morey’s Falls, cuya única superviviente fue Ellie Lundquist, a quien el pueblo le adjudicó el papel de “santa” y “mártir” local. El perpetrador del asesinato en masa, fue uno de sus habitantes, el veterano de guerra Charles Tanner, abandonado por su esposa e hijo años antes.  Ahora este hijo, ya convertido en un atractivo hombre de treinta y tantos, ha regresado para ajustar cuentas con su pasado.

Crítica: Anclados en el pasado (1988, reed. 2009)

El caballo como símbolo de libertad e independencia en ambientes claustrobóbicos.

El caballo como símbolo de libertad e independencia en ambientes claustrofóbicos.

El personaje de Ellie tiene un perfil muy similar a otras mujeres de Anne Stuart, mujeres que se sienten atrapadas y agobiadas por la comunidad local, que viven para ésta, de la que quieren desesperadamente escapar sin conseguirlo. En el pueblo, nadie cree que Ellie llegue a marcharse nunca, y ella está esperando que llegue la fecha de aniversario de la masacre, ocurrido durante la festividad del 4 de julio, para poner punto y final a su duelo y marcharse de allí para siempre.

También le dota de una penosa experiencia sexual: primero, huérfana por las consecuencias de la masacre, acaba casándose con el viejo juez local, con el que resulta imposible mantener relaciones, pese a una velada insinuación de un posible intento. En otra ocasión, intenta mantener relaciones, con el mismo nulo resultado, con el director del periódico local, insinuando que éste pudiera ser impotente.

Mientras, el hijo de Charles, llamado Tanner, ha decidido regresar para exorcizar los demonios de su pasado, que le impiden establecerse como propietario heredero de un gran rancho de caballos en Nuevo México.

En un insólito encuentro, en el que descubre a Ellie cabalgando medio desnuda por un oculto prado de las montañas de Montana, especie de símbolo de libertad y sexualidad, Tanner se siente inmediatamente atraído por ella y cuando Ellie se entera de quien es él en realidad y huye como alma que lleva el diablo, Tanner herido en su orgullo decide conquistarla.

Sin embargo, y en esto Anne Stuart también es bastante única e irreverente, la escritora dota a Ellie de unos rasgos que la convierten en una mujer más mundana y menos idealizada de lo que resulta típico en una novela romántica. Este se demuestra así, porque en cuanto Tanner llega al pueblo y conoce a la voluptuosa y curvilínea Ginger, prácticamente se olvida de Ellie aunque naturalmente de forma temporal.

Como heroína local, la mujer más respetada del pueblo, Ellie está obligada a hacer de guía moral de Tanner. Enseguida se da cuenta de que se siente atraída por él, y decide que la mejor forma de conseguir que abandone el pueblo es mostrándole todas las cosas que debería saber de su triste pasado y del pueblo. Ellie no cree que nada de aquello pueda ser de ninguna utilidad, y sólo piensa en ayudar para que se marche cuanto antes, evitando más conflictos para los afligidos habitantes, ya que Tanner está decidido a quedarse hasta el mismo día de la celebración del 4 de julio, en el que se inaugurará un monumento a las víctimas de la matanza.

Sin embargo, lo peor aún está por llegar. Cuando Tanner se instala en la destartalada cabaña que heredó de su perturbado padre, descubre que alguien más está acechando por allí, y suceden una serie de acontecimientos cada vez más inquietantes y macabros que les convencen de que alguien más tiene la intención de recrear la masacre…. quizá el fantasma de su propio padre o incluso él mismo, poseído por el espíritu maligno que parece rodear la cabaña y hacerle alucinar.

También se visualiza como símbolo de la liberación sexual femenina.

El caballo como símbolo de la sexualidad femenina. Así es como ve Tanner a Ellie la primera vez que se conocen.

Mientras Tanner y Ellie van conociéndose, Tanner no soporta ver a Ellie en su papel de “santa” y se lo reprocha una y otra vez, incluso de un modo cruel, con el fin de que hacerla reaccionar y marcharse de allí. La historia proporciona más espacio para desarrollar su relación, pero esta se ve rodeada de una continua atmósfera sombría, amenazante y tensa, provocada por la presión de los demás habitantes, y las inquietantes pistas y perturbaciones que parecen apuntar directamente a Tanner.

De algún modo en el pueblo no hay ningún lugar del que puedan escapar de las acusaciones y de esa atmósfera sombría y agobiante; la casa de Ellie, herencia de su anciano marido fallecido, es descrita como permanentemente oscura  y en sombras. La cabaña de Tanner, aislada del pueblo, parece rodeada de algo maligno. Los sospechosos abundan, y parece haber muy pocas personas en las que se pueda confiar. Los hechos más amenazantes y hasta cierto punto diabólicos  se combinan con otros sucesos frívolos y mundanos, subrayando el aire de incertidumbre y suspense macabro de la historia. Las historias de Anne Stuart siempre están rodeadas de esos aires mágicos y oníricos que difuminan la realidad con la imaginación más enferma, a menudo simplemente macabra, otras veces cínica e irreverente.

Todo esto es para decir que esta historia es un poco más incómoda y difícil de leer, y por el propio material del que está hecha, es poco propicia a la diversión, a pesar de que ese sentido del humor que tiene la escritora no llega a desaparecer nunca del todo. Me gustó especialmente, la escena muy embarazosa para Ellie, en el que se reencuentra con Tanner, después de su precipitada huida. Está llena de tensión y de un aire de cosquilleante peligro.

En resumen, una buena antología de Anne Stuart, una excelente lectura, absolutamente recomendable e imprescindible para los amantes de esta escritora y del suspense romántico. Los héroes de ambas historias están lejos de la frialdad de los de la serie del Hielo y por tanto resultan algo más convencionales, pero siempre teniendo en cuenta que son personajes que no hacen concesiones, son hostiles, difíciles y hasta crueles, y pueden no ser del gusto de todas.

Valoración: 8/10.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s