“Yo podría ser tu marido de verdad” – Crítica de Deseo, de Nicole Jordan

Portada de "Deseo", en la edición de Esencia / Planeta
Datos del libro
Título: Deseo (Desire, 2001 )
Autora: Nicole Jordan
Serie: Tercero de la serie Notorious
Editorial: Esencia/Planeta
Año de publicación: 2007
Sinopsis
Inglaterra, 1813. El conde de Wycliff, famoso crápula y espía para el gobierno británico, se ve envuelto en una misión que le conduce a Cornualles donde conoce a la bellísima Brynn Caldwell, aristócrata empobrecida de la región cuyo hermano Grayson se dedica al contrabando de mercancías para evitar la cárcel. Atraído al instante por su belleza, Lucian fuerza el matrimonio con Brynn gracias a su increíble riqueza, obviando una supuesta maldición gitana que pesa sobre Brynn, en la que se dice que cualquier hombre que sea amado por una Caldwell morirá. No obstante, la resistencia amorosa que no carnal, que Brynn ofrece para enamorarse de él y evitar así su muerte, no será el único obstáculo para la felicidad del matrimonio, puesto que Lucian tiene serios indicios de que Brynn podría ser cómplice de ayudar a su hermano en unos importantes robos de oro ordenados por un traidor de origen noble, conocido como Lord Caliban.
Crítica
Mi primera y casual incursión en esta obra de Nicole Jordan ha supuesto una más que grata sorpresa. Una historia sencilla y madura centrada en la pareja protagonista, con un gran énfasis en la parte erótica que por otra parte, funciona a la perfección por la gran química que hay entre Lucian y Brynn, lo que resulta en una historia muy sólida, satisfactoria y bastante recomendable. Se trata de una novela de Regencia de estilo dramático con una trama orientada al melodrama. Incluye cierta dosis de intriga y suspense que por suerte ocupa una pequeña parte de la historia.
Nicole Jordan es una autora especializada en novelas de “Regencia”, caracterizadas por estar ambientadas en Londres durante el primer cuarto del siglo XIX, y cuyos protagonistas se mueven en entornos de la alta sociedad y en el caso de ellos suelen ser libertinos de conducta más que escandalosa. Tal como indica el título de la serie, Notorious, en inglés, es un adjetivo peyorativo que se puede traducir como tristemente célebre o muy conocido. Además, el conde de Wycliff es retratado como la quintaesencia del libertino de fama escandalosa: “[El Conde de Wycliff] Tenía fama de ser un famoso crápula y dirigente de la infame Liga del Fuego del Infierno, un club exclusivo de perversos nobles dedicados al placer y al libertinaje” (p. 20).
La autora ha tenido un gran acierto a la hora de elaborar la trama de obstáculos en la relación de la pareja, la cual empieza bastante mal por el carácter arrogante de Lucian y el temor de Brynn a la maldición, que es el gran eje en torno al que se vertebran todos los problemas de la pareja. Su primer encuentro en la playa resulta bastante explosivo. De hecho estas primeras escenas son de las que más sexo incluyen cuando en realidad el tono general de la novela está bastante lejos de ser así: “Brynn pensó que de nuevo se trataba de la maldición de la gitana, y el alma se le cayó a los pies. El poderoso hechizo que había hecho que los hombres se volvieran locos por las mujeres de su familia desde hacía casi dos siglos. Y ella estaba sola con aquel perverso lord, vistiendo escasamente un palmo de ropa (p. 23).”
De hecho, la maldición (así como los sueños eróticos y premonitorios que comparte la pareja) es el obstáculo, y uno bastante pintoresco por tratarse de una historia en un contexto realista. Al mismo tiempo, la autora entreteje en la historia amorosa una trama de intriga que también tiene una influencia desastrosa para la felicidad de la pareja, al estar Brynn relacionada por lazos fraternales con un hombre que podría ser traidor a la corona inglesa.
Ambos obstáculos tienen el acierto de convertir a Brynn en claramente una víctima de la situación. Brynn es una mujer muy joven, ingenua y bondadosa, no especialmente vanidosa, de temperamento vital y fogoso y carente de la menor vanidad. La muerte accidental de un pretendiente parece haberla revestido de un carácter de gravedad y matado en ella cualquier deseo de diversión frívola.
Sin embargo, a pesar de saber que la mera existencia de la maldición le impedirá toda posiblidad de ser feliz con otra persona, Brynn no es una persona cínica ni amargada. El único efecto negativo que ha tenido sobre ella es una sensación de aguda soledad y una autoimpuesta reclusión. Además se obliga a adoptar una imagen fría y a vestirse y peinarse con el fin de llamar lo menos posible la atención.
Al principio, tuve ciertos problemas con este falso modo de Brynn de evitar situaciones comprometidas. Ell no llega a tener nunca el control sobre su situación. Lo que hace Brynn durante toda la historia es un constante dejarse llevar por los acontecimientos, en vez de tomar las decisiones que la ayudarán a evitar llegar a la situación de este matrimonio forzado.
De todas formas, el tema de la maldición (un símbolo del poder de la belleza femenina para influir sobre los hombres) no es tanto que exista o no, sino el grado en que Brynn cree que existe y el grado en que esa creencia (exacerbada por las acusaciones de brujería de los habitantes del pueblo) influye para provocar un conflicto real en la pareja, por ejemplo, Brynn negándose repetidamente a acostarse de forma voluntaria con su marido. Es decir, para crear situaciones dentro del propio hogar (peleas y discusiones de celos, el constante tira y afloja, las toneladas de tensión sexual subyacentes, los ocasionales estallidos de sexo salvaje, etc.): “Encontraba a Lucian irresistible, pero ella no podía ceder a sus apremios. Lo único que podía hacer era tratar de protegerlos a ambos con su fría indiferencia (p. p. 152)”.
Lo que ocurre con su hermano es otra forma de convertir a Brynn en una víctima. Este trama no tiene efectos sobre la historia hasta casi el final. Pero es interesante porque también se utiliza para menoscabar la relación de la pareja y crear un nuevo conflicto de puertas adentro: las sospechas razonables de Lucian sobre la posible complicidad de su esposa con Grayson: “Y ahora estaba sufriendo otra clase de excitación añadida: la sospecha. (…) Pero la posibilidad de tener que vigilar a su esposa en su propio hogar lo llenaba de ira (p. 201).”
Ciertamente, aquí se da el problema de la falta de confianza, honestidad y transparencia en la relación de Brynn con Lucian. Su matrimonio acaba de empezar y no se conocen bien. Más aún, Brynn sabe que Lucian es un hombre de honor y fuerte carácter, lo que hace que dude entre la lealtad hacia su hermano y él: “La trastornaba tenerle que mentir a Lucian. Despreciaba el engaño, pero había tenido pocas alternativas. No podía exponer a su hermano por temor a cómo reaccionaría Lucian. Grayson podía estar comprometido en algo ilegal, pero seguía siendo de su carne y de su sangre. Ciertamente, le debía más lealtad que a su flamente marido. ¿O no era así? (p. 199)”
En varias ocasiones, Brynn pudo haber elegido confiar en su marido. El temor la dominó, dejándola como una persona débil. La escena del prólogo, bastante engañosa por cierto, es una de esas situaciones que no deberían haberse producido si hubiese optado por el sentido común y la sensatez.
En cuanto a Lucian, es cierto que al principio aparece retratado como un tipo muy cretino y arrogante. Pero al llegar a cierto punto, la autora da un giro total a la historia cuando Lucian, aconsejado por su amigo Dare, decide tratar de conquistar el afecto genuino de su esposa por medio de un comportamiento más amable y caballeroso. Esta parte de la historia es la que a mí me resulta la más feliz y hermosa porque se trata de una auténtica seducción, pero de la forma más correcta de hacerlo, sin conductas estúpidas ni arrogantes sino desde el más puro acto de afecto y buena voluntad que puede darse en una pareja: “Hemos empezado mal, Brynn, pero no es demasiado tarde para intentarlo de nuevo, ¿verdad? Nuestra unión puede ser algo más que un frío acuerdo. Podríamos tener un verdadero matrimonio en lugar de un campo de batalla. Yo podría ser tu marido de verdad. (…) Estoy dispuesto a arriesgarme. Exista o no la maldición, he acabado de luchar contigo (p. 254).”
La última parte del libro se centra en la trama de intriga, en concreto en la resolución de un caso menor dentro de las actividades de un famoso traidor, Lord Caliban, cuya identidad se supone que se desenmascará en los siguientes libros. Esto de dejar sin resolver una parte de la intriga no me parece demasiado bien, por mucho que los libros formen parte de una serie. Es como leer medio libro, y obliga al lector a adquirir los demás si desea saber como acaba la historia… Por desgracia es una tendencia muy marcada dentro de la novela romántica.
Lo más interesante de esta trama de intriga es su capacidad para crear nuevos conflictos dentro de la pareja (véase la escena del despacho). En esta escena se combina a la perfección la intriga con la fuerte atracción que siente Brynn hacia su marido y sus constantes intentos por mantener los efectos de la maldición a raya: “Intranquila, le devolvió la mirada. Lucian estaba muy, muy quieto, embelesado. (…) Aspiró profundamente, sabiendo que debía actuar de prisa para romper el encantamiento (p. 199).”
Es obvio que la autora pone más interés en los personajes y sus conflictos íntimos que en el entorno en que desarrollan sus actividades, tanto el entorno físico como el reparto de secundarios, sólo destacando ligeramente a Raven y a Dare. Así que no recomendaría este libro para aprender sobre las costumbres de Londres en aquella época. Quizá un poco sólo por el tema de Cornualles y su relación histórica con el contrabando (estimulado por la situación de guerra con las tropas de Napoleón).
Valoración: 8.
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