Estoy j****mente cansado de soñar – Johnny Harris en Un Solo Verano

Portada de la novela Un Solo Verano, editada por Circulo de Lectores

Portada de la novela Un Solo Verano, editada por Círculo de Lectores

Datos del libro

Título: Un Solo Verano (One Summer, 1993)
Autora: Karen Robards
Serie: Novela independiente
Editorial: Círculo de Lectores
Año de publicación: 1996

Sinopsis

Durante un caluroso verano, Johnny Harris regresa a la pequeña localidad de Tylerville, Kentucky, tras haber pasado 10 años en la cárcel acusado del asesinato de una joven que no cometió. Cuando Johnny regresa al pueblo con la idea de restaurar su inocencia, solicita a Rachel Grant, su antigua profesora en el instituto, un puesto de trabajo. La profesora accede sin dudar, y le ofrece un puesto en la ferretería propiedad de la familia. Sin embargo, con Johnny en el pueblo, tendrá que enfrentarse a numerosos problemas: los malignos cotilleos de sus habitantes, una intensa y arrebatadora atracción, el regreso de su ex-prometido, nuevas acusaciones de asesinato…

Crítica

Tenía altas expectativas cuando me enteré de lo que iba el argumento de Un Solo Verano, una de las novelas más alabadas dentro del suspense romántico. Por desgracia, aunque es un gran novela, le falta un poco más de intensidad y drama en la parte romántica. Pero no es una mala novela, puesto que incluye grandes toques de humor, un buen reparto de personajes secundarios y una relación amorosa muy dulce, en especial, un protagonista increíble: Johnny Harris.

Harris procede de una familia muy pobre y marginal de la localidad, su padre era un borracho que maltrataba a su familia, y Johnny creció con esa mala fama a cuestas. A pesar de ser un chico en el fondo muy sensible, su reacción siendo adolescente fue comportarse como un macarra, de acuerdo a la imagen que tenía de él la gente.

Rachel Grant, su profesora de literatura en el instituto, era la única que percibía en él su naturaleza culta y delicada, y trató a su manera de cultivar esa faceta a través de sus clases. Cuando acusan a Johnny del asesinato de la chica, Rachel es la única persona del pueblo que le defiende y cree en su inocencia.

A sus treinta y pocos años, la joven ha tenido que superar el trauma de perder a su prometido (que se enamoró y casó con su propia hermana) y ha suspendido temporalmente sus sueños para quedarse en el pueblo cuidando de su padre enfermo de Alzheimer y trabajando como profesora para adolescentes. Habiendo renunciado al amor, Rachel está dispuesta a casarse con un hombre al que no ama pero a quien considera bien situado social y económicamente y que considera que sería un buen padre para sus futuros hijos.

Durante la lectura de Un Solo Verano no podía dejar de pensar que había algo que no me convencía. Quizá la forma en la que contaba la historia. Me resultaba demasiado bondadosa, inofensiva. Tenía sentido del humor, sí, pero le faltaba un poco más de mala leche, en general. Un poco más de ironía, sarcasmo, mordacidad, humor negro.

Además, Rachel me resultó un poco decepcionante. La encontré por momentos demasiado aburrida, y cobarde, sin ambiciones, con muy pocos residuos de rebeldía, completamente aletargada y conformista por la vida en el pueblo.

Cuando se reencuentra con Johnny su forma de actuar parecía la de una mujer mayor de los 30 y pocos años que debía tener: clasista, estirada y mojigata, además de acomplejada físicamente y por la edad. Lo único bueno que le vi es su inocencia, es una mujer romántica, idealista y dispuesta a defender causas perdidas.

Rachel tuvo ambiciones y sueños, tenía una relación con un hombre, Michael, que la dejó nada más conocer a su hermana. Años después, superado el golpe y el enamoramiento de entonces, Rachel parece haber aparcado sus sueños indefinidamente trabajando como profesora de instituto en su pueblo natal, mientras cuida a su padre enfermo de Alzheimer.

Hasta que su hermana regresa para anunciarle que Michael acaba de pedirle el divorcio y poco después éste aparece por casa de la familia para convencer a su esposa de que firme los papeles del divorcio para que pueda casarse con otra mujer (es un mujeriego y un hombre infiel). Pero el problema que yo le veo a Michael, es que en ningún caso la autora saca suficiente partido de la tensión surgida tras su regreso. Totalmente desperdiciado.

Rachel mantiene una relación con otro hombre del pueblo, el farmacéutico Rob, a quien no ama pero cree que puede ser un buen padre para sus hijos. Cuando Johnny aparece por el pueblo e inician una relación amorosa, cuando aún no ha roto oficialmente con Rob, la autora desperdicia una vez más las posibilidades de sacarle jugo a este triángulo.

En relación al protagonista masculino, habría que decir que su presentación en el libro es muy diferente de cómo acaba después. Johnny empieza comportándose y vistiendo como un auténtico macarra, pero en el fondo, es un chico muy sensible y vulnerable, con un complejo galopante de pertenencia a una clase inferior, mientras Rachel nada en la abundancia y pertenece a una de las familias más ricas del pueblo. Johhny actúa ante la riqueza de Rachel de forma victimista.

Hay otras ocasiones en las que demuestra este victimismo en relación a otros temas (su forma de reivindicar el título universitario que obtuvo en la cárcel no hace más que recalcar la sensación de vacío, de fracaso en la reinserción y ausencia de futuro real), del que Rachel también le acusa.

No obstante, al final del libro, Johnny aparece como un hombre totalmente distinto, dispuesto a dejar atrás su autocompasión y hacer un esfuerzo real por progresar en la vida, continuando sus estudios de Derecho y apareciendo a cenar vestido con un traje de etiqueta.

Johnny es un personaje que se supone duro, pero su faceta de hombre encantador y sensible hace que esta dureza no sea real. En este aspecto entramos ya en una cuestión de gustos, yo prefiero con mucho los personajes duros de Sandra Brown o Linda Howard porque me emocionan más, y hacen por ello que sus novelas sean más inolvidables.

A pesar de todo, la relación entre Rachel y Johnny es muy dulce, y Johnny sin duda es uno de los personajes masculinos más encantadores, atractivos y dulces que haya tenido la oportunidad de leer.

Un rasgo de la ternura de este libro se da en la situación de celos que presenta la autora. Rachel es consciente de que Johnny ha vuelto a mantener relaciones con otra mujer, llamada Glenda. Este tipo de personaje (el de “la otra”) suele ser una mujer más bien fácil y de mala reputación. Sin embargo, la autora ha preferido hacer de Glenda un personaje positivo: buena madre, buena persona en general.

Glenda no tiene sentimientos mezquinos o ruines ni siente rencor alguno contra Rachel, a pesar de ser su rival amorosa. Pero este tipo de rasgos positivos para describir a la “otra” son muy poco frecuentes, por lo que es más probable pensar que tal descripción se deba a que la autora necesita que sus lectores simpaticen con este personaje por alguna razón.

La mayor pega que le pondría a este libro es que la historia se mueve en exceso en el terreno de lo intrascendente. Se enmarca más dentro del terreno de la comedia o el entretenimiento ligero, que del puro melodrama o drama. Y en mi opinión se podría haber hecho una novela muy buena simplemente con el material que ya existía, dejando aparte la intriga de los asesinatos.

Un Solo Verano carece de la explosividad, intensidad y nervio de novelas como Secretos en la Noche u Odio en el Paraíso (con argumentos casi calcados, incluso en la diferencia de clases y de edad) al diluir su historia en una atmósfera demasiado disneyana para mi gusto. Y dejo una pregunta en el aire: ¿Cómo se puede alguien imaginar a una familia cenando felizmente después de que el invitado haya asegurado que no tiene intenciones de asesinar a la hija?

Valoración: Un 7 sobre 10.

2 comentarios hasta ahora

  1. Marhya (Maby) on

    A mi me gustó bastante, no es de los de 10 para mi, pero si que me gustó mucho.

  2. Intrépida on

    Hola, Marhya, esta novela es de las que más gusta de novela contemporánea de suspense y para cualquier lector de este género es una lectura imprescindible (aunque a mí finalmente no me convenció). Gracias por dejar tú opinión.


Replica